
El mundo y yo
La profundidad de la vida se revela por entera, por corriente que sea. La descripción de los elementos reales son un recurso que utilizo para detener y sumergirnos en un campo de experiencias visuales, nos obliga a revisar nuestra concepción de lo real, el deliberado manejo del color y del espacio pictórico absorbe nuestra mirada en una luz y atmósfera particular, obviando los avatares del siglo, doy una mirada obsesiva disciplinada y realista.
En el desarrollo del esfuerzo y el oficio, el control de la mano en el desarrollo del ojo que busca encontrar una visión contemporánea, templar el espíritu y un anhelo de detener el tiempo.
Pintando lo que veo y agregándole mi inspiración me acerco a la naturaleza. Es el medio en el que vivo y de donde vengo. Es la manera más romántica de acercarse al ser superior. La pintura plasma en la tela la mágica creación de Dios. Es la representación de nuestros orígenes y nuestro futuro.
Es lo primero y lo último, lo fundamental, lo eterno, aunque el contexto cambie los pueblos, los países y las razas. Diferentes etnias, con denominador común, la complejidad y simplicidad del hombre. Es una dualidad única que intenta ilustrar en mis pinturas. No quiero resaltar cuestiones religiosas, políticas o sociales sino representar fielmente la vida e su magnitud.
El ser humano es sin dudad el tema central de mi pintura, es una fuente inagotable de inspiración y cariño, pintar realismo es más que captar un momento, es entregarse y entregar la creación de Dios al espectador. La naturaleza es el verdadero orden y no solo eso, es el orden que ha acompañado a la humanidad a través de su historia.
En fin, sin arrogancia mi plástica es el resultado de la relación entre el mundo y yo.
Francisco Bustamante Orozco
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